Añadiendo a la cesta

'Orthodoxia', thriller sobre el misterio del camino de Santiago

17/11/2016 José Membrive

Orthodoxia es mucho más que un estupendo thriller de entretenimiento, mucho más que una luminosa incursión en la memoria colectiva, mucho más que un asombroso compendio de conocimiento de nuestra historia, de nuestras historias contemporáneas. Es, ante todo, una lúcida inmersión en el alma de la condición humana. Una obra en la que hasta el asesino sostiene una conmovedora aun heroica coherencia religiosa en la que los agentes del orden ceden al maravilloso desorden del amor, en la que los matones, si el lector se deja introducir en su lógica, acaban como víctimas de su propio dios, de su propia doctrina, víctimas dignas de compasión.

Una introspección de tal calibre acaba cuestionando todas las convicciones y todos los argumentos tópicos. Hasta el mismo Almanzor, el destructor a sangre y fuego de la civilización cristiana de la España medieval, acaba conmoviéndose ante la tumba del apóstol.

Porque este es otro punto. Yo veo, más que un thriller, que sí lo es y en estado puro, en realidad una novela de profundo amor, amor a Santiago, al Camino, a la memoria de Galicia, a la memoria de la cristiandad tanto en sus facetas más luminosas como en las más oscuras.

El Camino de Santiago ha sido un eje esencial de nuestra historia y de nuestra civilización. Las hazañas y miserias que lo hicieron posible estaban agazapadas, latentes en la penumbra de nuestra memoria, pero nunca en el olvido completo, y Ulises desvela en esta novela una parte importante de ellas.

En cierta ocasión, Dostoievski afirmó que si Dios leyera el Quijote, al cerrar el libro miraría a la humanidad con tal compasión que nos perdonaría a todos.

Pues bien, les aseguro que al terminar la lectura de Orthodoxia, también acabarán perdonando a los asesinos de ficción que manchan de sangre sus páginas, también a los asesinos reales que destruyeron monasterios de la Orden, a quienes arrasaron Santiago, pero también agradeciendo a quienes, con su sangre y con su vida, lo pusieron en marcha, a quienes con pasión, con aciertos y errores, han construido uno de los mitos más importantes de la cultura occidental. Y sobre todo, acabarán agradeciendo a Ulises la escritura de esta obra magna que nos sumerge en la vorágine de nuestra historia y que nos otorga por igual una dosis de placer y de sabiduría que nos reconcilia con nosotros mismos y aporta luz sobre la intrahistoria del Camino de Santiago y, simultáneamente, de la condición humana.

Gracias, Ulises por este don.

José Membrive

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