Escritoras al rescate

¿Por qué la deriva belicosa del patriarcado? ¿Por qué, in extremis, ha de ser la mujer la reconductora hacia un espacio de paz, y sentimientos? Y por qué siendo así se mantiene a la mujer apartada de los organismos decisorios.

De nuevo el devenir social, guiado básicamente por el varón, nos está llevando a un callejón sin salida, o peor, a un horizonte vital ruin, economicista, de perspectivas reptilianas en donde el triunfo máximo de la vida se cifrará en sobrevivir en un entorno vomitivo en el que el 1% de los más ricos maneja ya el 45% de las riqueza mundial. En el que, según el banco helvético, seis de cada diez adultos en el mundo apenas tienen un patrimonio inferior a 10.000 dólares y en el que el 90% de la población del planeta posee menos del 20% de la riqueza disponible. Los datos son escalofriantes porque la brecha de la desigualdad crece en proporción aritmética a medida en que el mundo entra en crisis. El miedo, la guerra, los desastres y la desesperación son utilizados por parte de una minoría, como armas para atemorizar a la población y favorecer la acumulación de riquezas, de manera cada vez más incontrolada, como ya nos recordó Noami Klein en su impagable libro “la doctrina del shock”. En fin sobran argumentos para que, de nuevo tengamos que clamar a la intervención, a la voz, al espíritu femenino, para que venga a marcar las pautas de salida. 

No es la primera vez que la mujer ha de levantarse para evitar el naufragio. A mí me gusta recordar que ya en el año411 a.C., cuando la guerra del Peloponesoentre las ciudades hermanas de Esparta y Atenas, cumplía veinte años de desastres para ambos bandos: familias rotas, hijos muertos en combate, mujeres solas y muchachas que, a falta de otra cosa, se casan con ancianos. 

Entonces surge, recogido por Aristófanes la voz poderosa de Lisístrata, «la que disuelve o licencia ejércitos», proponiendo la primera huelga colectiva de sexo, como fórmula eficaz para acabar con la espiral autodestructiva de dos ciudades. 

Pero donde más contundente se muestra el poder femenino fue en la demolición de la belicosa Edad Media que mantenía a las mujeres encerradas en casas y palacios mientras sus padres, hermanos y maridos se mataban en permanentes contiendas territoriales entre condes, duques y reyes. La voz dulce, contundente y rebelde de la mujer haciendo aflorar los sentimientos, enterrados durante siglos, comienza a expresarse a través de las jarchas, primeros documentos escritos en una lengua romance y que rematan o culminan las moaxajas o poesías árabes o judías. Esta voz encendida de sentimientos y lirismo, se extiende hacia el norte, recogida por los trovadores occitanos y al oeste por la lírica galaico-portuguesa con sus cantares de amigo. Esta emergencia de la lírica, plasmada en el dolce still nuovoesta apelación al corazón nace de las mazmorras de la soledad vence el estruendo belicoso de los cantares de gesta  y constituye la simiente del renacimiento, tal vez el movimiento más brillante y perdurable de la humanidad que, como siempre pasa, a lo largo de los siglos se va deteriorando mientras el belicismo renace con instrumentos, fuerza y consecuencias cada vez más deletéreas. 

¿Por qué la deriva belicosa del patriarcado? ¿Por qué, in extremis, ha de ser la mujer la reconductora hacia un espacio de paz, y sentimientos? Y por qué siendo así se mantiene a la mujer apartada de los organismos decisorios.

Los mitos tienen gran peso en el inconsciente y es enorme su repercusión en la dinámica cotidiana. La criminalización de Eva, la madre de la humanidad, es un asunto a tener muy en cuenta. La madre de la humanidad que saliéndose de la manada, se plantó ante el árbol de la sabiduría para saborear por sí misma la manzana y desarrollar el discernimiento propio, al margen de las directrices de los machos alfa que por entonces acaudillaban las manadas de homínidos, debió levantar ampollas. Porque los machos alfa actuaban, como ahora los prebostes de las grandes corporaciones, a golpe de colmillazo. 

La sabiduría, el discernimiento, bandera de Eva, trabaja en otra dimensión ajena al miedo y a la fuerza. La hembra es la transmisora directa de la vida, de gran parte de la herencia inconsciente, la que conforma en sus entrañas a todas las criaturas de la tierra. En el caso de la humanidad la influencia sentimental del arquetipo femenino es tan poderosa que, enarbolando la manzana de los sentimientos, del discernimiento, de la evolución, de la belleza, de la libertad, pone en peligro todo un “orden” elaborado a la medida de los machos alfa.

La expulsión de la Eva madre-esposa del paraíso terrenal, nada más y nada menos que acusada de ceder  ante el demoníaco símbolo fálico de la serpiente no tiene otro objetivo que marcar en nuestro inconsciente nuestra doble condición de maridos engañados e hijos abandonados.

Carl Jung analizó las consecuencias en el arquetipo del “huérfano”: un ser sin referencias afectivas enraizadas, que busca a alguien que tome las riendas de su vida. Un chollo para los machos alfa políticos, en la configuración de rebaños fieles, dóciles y serviles. Así, tras la expulsión el paraíso terrenal es una marca exclusiva, muy ligada a los paraísos fiscales que se nutren de infiernos laborales.

Un mito, en definitiva, rentabilísimo aún a día de hoy. 

Pero Eva no se marchó del todo, de vez en cuando, en las etapas difíciles de sus hijos, su espíritu reaparece encarnado en las voces femeninas. Y eso es lo que, bajo mi punto de vista, está sucediendo en la actualidad.

El espíritu de Eva está zarandeando el mundo y lo está haciendo recurriendo al recurso más nítido, inteligente, más acorde con su voz, más eficaz y hermoso, creativo y amoroso: el arte en general y la literatura en particular.

En los últimos meses, desde que la pandemia vino para hacernos reflexionar sobre nuestra deriva como individuos, como especie y como habitantes de un planeta maltratado por sus propios hijos, un volcán de voces femeninas, plurales, pero unidas por la pasión y la contundencia, está plasmándose en nuestro caso en forma de propuestas literarias en la que las voces femeninas han comenzado ya a fijar las primeras notas de la sinfonía del nuevo mundo. Algunos dicen que estamos entrando en una nueva era y, a juzgar por la intensidad y la contundencia de las nuevas propuestas literarias, lo creo.

En nuestra editorial, hierven, en unos meses tan poco propicios, propuestas en clave femenina, que hablan de nuevo de la presencia de Eva, la fuerte, la que desafió a los machos alfa, la que alcanzó la sabiduría y conectó con los dioses. Voces volcánicas, todas ellas emanando de las profundidades y alzándose, prístinas y poderosas quemando rastrojos, reconstruyendo, imaginando nuevos mundos pero, sobre todo, rompiendo rediles, expandiendo corazones y conceptos. Mensajes que encaran la vida desde una voluntad de recobrar los afectos, de poner en su sitio la tabla de valores dislocados por los machos alfa, voces místicas, voces desertoras de los rediles, música de afectos, de amor, de iluminación pero también de lucidez, valentía, optimismo, placer… las voces salvadoras con esa musicalidad que cautiva. Es como si el espíritu de Eva, enarbolando la espada de fuego con la que fue expulsada por un monstruo disfrazado de ángel, volviera a reinstaurar el reinado de la luz, del discernimiento, de la explosión sentimental, de las obras que no caben en ninguna mentalidad adocenada. Son voces plurales, armónicas, complementarias todas con el elemento fuego como carta de presentación: la altísima intensidad, la pasión torrencial, la abrasadora y abrazadora expresión. 

Curiosamente, hasta ahora, este espíritu solo se expresa a través del alma femenina. 

Creo que es imprescindible que estas voces se articulen, se unan, se complementen, se reconozcan, coordinen, se gocen, se enriquezcan, se potencien. Y es por eso por lo que propongo la articulación de un grupo al que, provisionalmente, denomino 4bgc (cuatro billones de grados centígrados) por ser esta la temperatura que, según los científicos, disfrutamos en el instante del prebigbang, todos los que salimos de allí con prisas para formar nuestras casas en distintos planetas del universo). De aquel instante, de aquella semilla, de aquella intensidad salimos todos y tal vez sea el espíritu femenino el que mejor conserve la fuerza, el que con más sabia habilidad, amor y eficacia, recurra, en épocas de oscuridad como la actual, a nuevos estallidos de luz que conformen nuevos mundos. Sea bienvenida esta nueva manifestación del espíritu femenino, este nuevo rescate, siguiendo a las heroicas damas griegas, a las creadoras de las jarchas, de la lírica renacentista. 

Ese rescoldo primordial habita en el espíritu femenino y está emergiendo con signos de música, de arte, de renovación. Hago un llamamiento a la fiesta, al encuentro, a la coordinación, al impulso de esta nueva generación que, desde nuestra editorial, en la que el alma femenina, afortunadamente tiene un gran peso, impulsaremos con toda la fuerza que nos infunde este nuevo estallido de luz que se avecina.

Oloc

La buena literatura se caracteriza por poner el dedo en las llagas sociales de forma contundente y a la vez lúdica y lúcida.

Una de las llagas más clamorosamente sangrantes de nuestra sociedad es, por cierto, es el uso de la enfermedad como negocio lucrativo en sus muchas vertientes: la utilización de los enfermos como conejillos de indias;  el empleo de medicamentos, cuyos efectos secundarios a veces pueden ser peores que la propia enfermedad.

Cuando la enfermedad se concibe como un negocio es natural que se experimente con ellas para sacar el máximo de rentabilidad.

Este es el ambiente en el que Oloc, el protagonista de nuestra novela, se ve inmerso, como muchos ciudadanos de carne y hueso.

Pero no estamos ante la típica novela de denuncia, sino ante una poderosa obra imaginativa que conduce y seduce al lector por los oscuros vericuetos del sufrimiento humano, hasta el extraño desenlace final. El dolor, la indefensión, el delirio que persiguen al protagonista constituyen un inquietante cóctel literario en el que, por contraposición, también surge la belleza, la rebeldía y el humanismo agitando la mente del lector.En resumen una novela necesaria para reflexionar y cambiar de rumbo y de patrones, y también para disfrutar de una gran obra literaria

 

José Membrive

 

Sant Jordi 2020

Este año no queremos perder la tradición y deseamos que en el próximo día de St. Jordi se regalen miles de libros, porque los necesitamos más que nunca y tenemos que luchar juntxs por la cultura.

Sabemos que son tiempos difíciles y por eso queremos ponéroslo fácil, si regaláis un libro os lleváis otro totalmente gratis.

Instrucciones:

  • Añadir dos libros al carrito
  • Al finalizar la compra añadir en el apartado “notas del pedido”:
  1. Qué libro quieres regalar
  2. Dirección postal de la persona a la que se lo regalas
  3. Un mensaje personalizado (se lo haremos llegar junto con el libro)

Os dejamos un ejemplo de lo que hay que añadir en las notas del pedido:

Regalo el libro “Actitud Salvaje” a Sara Martínez, su dirección es Plaza España número 3, 1º 1ª. Mensaje: “Hola, Sara he pensado que aunque estemos lejos este libro seguro que te anima.”

Nuestra mensajería funciona con normalidad respetando las medidas de sanidad pero si preferís recibir vuestros libros después del estado de alarma o pasarlos a buscar por la editorial solo tenéis que especificarlo en las notas.

La oferta será válida solo hasta el miércoles 23 de abril de 2020.

¡Feliz Sant Jordi 2020!

 

 

 

 

 

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Entrevista a Martin Borquez

¿Cuál es la tesis general del libro?

La Mercantilización del Yo es un libro de carácter polisémico, que adopta, como un espejo, el espíritu transicional de una sociedad contemporánea enfrascada en constante cambio y devenir. Y digo “cambio” y no progreso, porque es precisamente esta ambigua noción occidental de progreso la que pongo en tela de juicio a lo largo de los 8 epígrafes que componen la obra. Sin ir más lejos, es este espíritu transicional el encargado de detallar el declive epistemológico que acontece a la actual esfera moderna. En tal sentido, y entendiendo como esfera a los paradigmas ontológicos que han dominado la vida humana a lo largo de su historia, podemos esgrimir que, si el siglo XIX estuvo dominado por el paradigma económico, y el siglo XX por la hegemonía técnica, el siglo XXI nacerá como el “gran híbrido heteróclito” subordinado políticamente a ambas influencias. Es precisamente esta transición, políticamente indefinida, la que ha marcado el declive social de nuestra civilización, pues no son problemas puramente económicos o técnicos los que debemos sortear, sino que es una mezcla impoluta de ambos factores que, al no encontrar una coexistencia pluralista, se han instrumentalizando en el inconsciente colectivo de nuestra civilización, doblegando la subjetividad del individuo social, subvirtiendo sus proyecciones críticas e introyectando así las debilidades de un sistema que reproduce violencia y coerción a través de una persuasiva experiencia de libertad.

 

 

¿En qué punto La Mercantilización del Yo es novedoso?

Esta obra nace dentro de un paradigma cultural donde todos los deseos y goces son permitidos. Donde la exhibición porno-digital del cuerpo, a través de la ubicuidad de las pantallas, se transforma en identidad y culto social. Donde internet funciona como una matriz generadora de nuevas pautas sociales, culturales y económicas, que prescriben el vouyerismo del ver y el fetichismo del ser como los nuevos imperativos categóricos de validación personal.

Hoy todo se exterioriza, todo se publica, todo se massmediatiza. La conectividad, el aislamiento y la simultaneidad que suponen las redes sociales han modificado las expresiones semánticas del Yo para volverlas fungibles, vacías y acríticas. La soberanía política ha sido sustituida por el poder económico digital. La tecnología ha despolitizado a la sociedad, re-polarizando la libertad de expresión hacia la intolerancia de clases, el oscurantismo digital y el separatismo social. El capitalismo de control y vigilancia ha mutando nuevamente su constitución política para volcarse a una heteronomía digital de características omniabarcantes… El que debe juzgar si esto es novedoso o no, al fin y al cabo, será el lector…

 

¿Cuáles son los males sociales que nos afectan, a tu modo de ver?

Sin lugar a dudas, uno de los principales problemas sociales que hoy nos afectan como humanidad es la preocupante hipertrofia comunicativa que nuestros cerebros, no adaptados genéticamente, deben soportar a diario. La marcada tendencia al exceso de ruido informacional reduce dramáticamente la capacidad de retención, análisis y reflexión de las ideas. Esta problemática, tan naturalizada y desapercibida por las nuevas generaciones, se disemina como un rizoma cultural que no solo se encuentra modificando ciertas variables cognitivas de nuestra mente, como la concentración; sino que también está obstaculizando las formas de entender un mundo que gira, cada vez más rápido, en torno a la adictiva inmediatez de los estímulos digitales.

Sin embargo, lo atingente de este problemática no se reduce tan solo a la exponencial rapidez de tráfico informativo, sino que se encamina también hacia la posición que el Yo social ha tomando dentro de la cultura de la información. Si nosotros como sociedad no podemos ver lo que hay más allá de nuestras narices, la probabilidad comunitaria de ser empáticos y de entender cuáles son los problemas que hoy nos aquejan se reduce a un valor marginal. En este sentido, lo que ocurre con nuestras sociedades neoliberales de consumo, deseo y goce es que nuestro Yo se encuentra ocupando el primer plano del mundo, lo que es muy enigmático, puesto que naturalmente, debería encontrarse en la periferia, observando atentamente lo que sucede. El problema de esta “transposición de roles psíquicos”, es que nuestra atención se desplaza de lugar, disminuyendo la claridad que necesitamos para analizar y comprender de forma crítica nuestro entorno social, entregándonos así a una ceguera colectiva que no afecta a nadie más que a nosotros mismos. Es evidente que el sistema político que nos domina, nos quiere despolitizados y preocupados de cualquier cosa, menos de nuestros derechos y libertades civiles. Al parecer este es el precio que debemos pagar por haber sustituido, ingenuamente, el conocimiento por información. No olvidemos que la información es directamente proporcional a un enrevesado sistema de control; y que informar es decir lo que se supone que hay que creer…

 

¿Consideras que vivimos en un mundo cada vez más mercantilizado?

Es una pregunta compleja, ya que la mercantilización del mundo no solo debe apreciarse como una mera crítica a los mecanismos de mercado, sino que también deben ser evaluados otros factores, como la desigualdad social, el empequeñecimiento del espacio público o la cosificación del individuo frente a una comunidad heterogénea que presenta diferentes escalas de vulnerabilidad social. Ahora bien, bajo el alero del capitalismo, es ya casi una entelequia imaginar un mundo donde el dinero no sea el centro de todo, muy por el contrario, hoy la mayoría de los individuos buscan maximizar sus intereses individuales en base a una evaluación comparativa de costos y beneficios; tal manera de entender la realidad genera, indefectiblemente, una dinámica económica de estar situado en un mundo atiborrado de intersubjetividades mercantiles. Por lo pronto, la única vía que tenemos para contrarrestar esta intrínseca tendencia mercantil es la des-mercantilización del mundo, la cual tendría que entenderse desde una óptica des-matematizada de la vida, en la que no solo el reparto de los bienes públicos sea prioridad, sino que también se lleven a cabo políticas sociales que funcionen como continuos dispositivos de desarrollo social, consuetudinarios per se, a las prácticas culturales del cuerpo civil.

 

¿Cuál puede ser la respuesta frente al “capitalismo salvaje”?

Mientras el capitalismo de Estado progresa, su contraparte, la ciudadanía social, retrocede. Así mismo, la naturalización del capital ha diseminado una triada ontológica de negocio-crédito-utilidad que indica que toda sociedad debe ser gobernada en términos empresariales. En este sentido, el crecimiento espectacular de las corporaciones más ricas sigue formando conglomerados fácticos que se benefician por sobre toda legislación tributaria. Lo complicado de dicha situación es que hoy, la socialización de la producción va de la mano con Google y sus sucedáneos, lo que implica una manera muy persuasiva de relacionarnos con el capital, haciendo difícil crear una disidencia ideológica con argumentos realmente objetivos. Si te fijas, el capitalismo se encuentra arraigado desde nuestro inconsciente colectivo a nuestras nuevas formas de relacionarnos con el ambiente, como dicen por ahí, “cuando todas las creencias colapsan, solo queda el capitalismo”. Lo único que puede doblegar a estas fisionomías capitalistas es el posicionamiento crítico, instruido y radical frente a la desarraigada colonización económica de nuestras relaciones inter-personales, de otro modo, seguiremos bajo el yugo de un entronizado imperialismo policéntrico que eufemiza descaradamente todos sus dispositivos de control, vigilancia y dominio.

 

¿Qué elementos pedagógicos pueden contraponer otra cultura existencial?

En materia de políticas públicas, información y actualidad, el elemento pedagógico por excelencia es la Transparencia; este delicado principio, por ningún motivo, debe depender de empresarios privados o de quienes se encuentren, transitoriamente, en el poder público, de lo contrario continuarán ocurriendo opacidades en términos de Transparencia fiscal, las cuales, por cierto, solo seguirán beneficiando a una delimitada clase política, dificultando así la emergencia de debates democráticos que pongan fin al periclitado modelo económico que hoy nos rige. Por otro lado, y en aspectos civiles, el correcto uso de la Transparencia debe limitarse solo a ciertas esferas sociales, de ninguna manera puede extenderse a toda la sociedad, pues un espacio civil sin privacidad es un espacio totalitario. En este aspecto, es menester lograr un equilibrio entre la Transparencia y el respeto a la vida privada, sin esta regulación, la isonomía social que defienda los derechos civiles y políticos de los ciudadanos no podrá realizarse jamás.

 

¿Qué te motivó a escribirlo?

El leitmotiv que gatilló la escritura de esta obra fue, sin duda, el colosal impacto que recibí al darme cuenta del pésimo uso que, como sociedad, le estamos dando a las tecnologías digitales. Este paralogismo colectivo ha provocado lo que a mi parecer es el resurgimiento de un nuevo “oscurantismo histórico”. Si bien, las interpretaciones respecto al tema pueden ser subjetivas, los cambios que ha sufrido el ethos cultural contemporáneo son inobjetables. Todo parece indicar que dicho declive no deja de exhortar a las masas hacia una curva hiperbólica donde el conocimiento decrece exponencialmente en pos de la información.

 

¿En qué proyecto estás trabajando ahora?

En un estudio político abocado a la crítica social de las desigualdades, el cual, si todo sale bien, espero tener listo a fines de este año.

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Villa Sarajevo: El des(a)tino colectivo y el filo de la navaja

Normalmente, la buena literatura surge como respuesta a hondas preocupaciones que afligen a la sociedad, que ensombrecen su horizonte y que se van replanteando cíclicamente. De ahí que los momentos de máximo esplendor literario suelan coincidir con periodos de crisis política o económica. En esas circunstancias, cualquier acción, por nimia que sea, puede desencadenar un dispositivo de gigantescas consecuencias.

Este es el drama que atrapa a Marlene, la protagonista de la obra, espía al servicio del gobierno suizo, hija de emigrantes andaluces, que desentraña unos los documentos que aparecen en Villa Sarajevo, casa vienesa comprada por la protagonista.

El asesinato del heredero de la corona del Imperio austrohúngaro parte de Gavrilo Princip, que dio origen a la Primera Guerra Mundial y su gran secuela (Segunda Guerra Mundial),  aporta un elemento de reflexión a la novela. El efecto mariposa gobierna tanto la vida de los pueblos como la de los individuos.

Novela histórica y, también, de espionaje, en la que la acción, entrelazando miserias sociales e individuales, conduce al borde del abismo, donde cualquier mínimo resbalón puede ser mortal.

Tensar la cuerda más de lo debido puede tener graves consecuencias y, en este aspecto, Villa Sarajevo, de Rafael E. Muñoz, parece constituir una advertencia en un tiempo sin valores y de cortedad de miras como el que nos ha tocado vivir.

Obra altamente recomendable, tanto por su intensa trama, por su tenso drama, como por las hondas e inquietantes reflexiones que suscita su lectura.

 

José Membrive,

editor

La luz violeta de Alia: entre lo humano y lo divino

La luz violeta de Alia: entre lo humano y lo divino

De los híbridos tipo Frankestein se pueden tener diversas opiniones. Y aunque hay mixturas que denotan un total sinsentido, la grandeza muchas veces es sinónimo de diversidad. Así sucede con Alia, relato que escapa de las fronteras de su propio género. La convergencia de la novela histórica y el relato fantástico dan frutos ácidos, pero atractivos. Seguimos desde la adolescencia, la vida de la joven Alia, mulata de raíces cubanas, hija adoptiva del aristócrata Nicolás de Fontenebro.
Una historia desmenuzada con exhaustividad, tintes de humor negro y constantes quiebres narrativos. Su lectura provoca un recorrido estimulante para el ojo lector, tanto para los acostumbrados a la novela como para los asiduos a la Historia.
La trama se desenvuelve en Madrid y da una perspectiva más o menos panorámica de lo que fue la invasión francesa de Napoleón en España. La tensión política es un hecho común, pero cala de distintas maneras en los personajes. A pesar del exotismo que presenta Alia para su época, no deja de ser hija de su clase. Ha recibido una educación exquisita, enfocada sobre todo en la física, la filosofía, la metafísica y la astronomía, ámbitos también propios de su padre. Sin embargo, la presencia del ama de llaves, doña Paola, envuelve a Alia en ese cariño de la madre que nunca tuvo… una cercanía extraña y antigua la une a la sirvienta, con quien ha compartido una amistad distinta a la aversión que suele manifestar por el resto de la servidumbre. Porque Alia, además de sus privilegios, cuenta con defectos muy humanos que superan el estereotipo de la superheroína. De su juventud brotan la pasión, la ira y el arrebato. La vemos madurar a lo largo de la novela y esa empatía, a ratos incómoda, hace que nos identifiquemos con su personalidad arrolladora. Pareciera ser que el púrpura de sus ojos atraviesa la mirada del lector. Y nos atrae su humanidad imperfecta, su condición de mujer independiente, segura, en contraste con una sociedad católica y conservadora en la que sus amigas se rinden al matrimonio o al convento como si no hubiera otra salida.
Acompañada de su yegua Tormenta, Alia tiene ese carácter quijotesco de querer y buscar, de no quedarse quieta, de responder ante la humillación y ser fiel a su misión vital. Como un caballero al galope indeciso de su Rocinante, Alia carga a sus cortos diecisiete años con una herencia de nombres imprecisos: “Alia de Fontenebro, destinada para algo” le dice su propia intuición. Un algo que junto a ella iremos descubriendo en un camino guiado por la acorazonada y la adrenalina.
La Catwoman española de inicios del siglo XIX trepa por la ciudad como un gato cuyo cuerpo se ha acostumbrado a las alturas, al amor fugaz y ambivalente, a las emociones que embargan cuando se está en los bordes del abismo. Tan natural como comer o dormir, es para la muchacha modificar la curvatura de las líneas del universo, vencer en un par de saltos a su maestro de esgrima, escuchar con oído amazónico los instintos de su organismo. Incluso gestar junto a la duquesa de Berwick un memorable intento de asesinato. Se prepara para tender una emboscada nocturna en la habitación de Napoleón como quien sigue el designio de su vida, esa estrella que le marca la mirada y la dirige hacia grandes objetivos.
El deseo tambaleando entre el amor y el odio por un soldado francés, la curiosidad inagotable por descubrir los orígenes, la llegada de un extraño tío que viene a aclarar mucho más de lo que pretende y los poderes sobrenaturales que le brotan por los poros, teñirán el relato de suspenso e intriga. Una intensidad in crescendo de la que es muy difícil escapar. ¿Estamos dispuestos a conocer el corazón violeta de Alia?