El mayor de los silencios, lúcida advertencia

Los meses pasaban y se abría un abismo ideológico entre padres e hijo, aunque este no se diera cuenta ya de que nunca hablaban directamente de política delante de él. A Martha le deprimía tener que actuar como si tuvieran un espía en casa; esa era la mejor forma de explicar lo que sucedía en la mayor parte de los hogares en Alemania.

 

El mayor de los silencios recrea la época en la que la ideología política fue envenenando los corazones alemanes para dar lugar al odio y al horror del nazismo que convirtió Europa en un infierno. “No en vano se estaba educando a una generación de soldados, no de ciudadanos.”

¿Cómo y por qué una sociedad avanzada da un paso involutivo hasta el jurásico?

¿Qué sucede en el interior de las personas civilizadas para transformarse en asesinos sin escrúpulos?

¿Cómo reacciona la sociedad cuando desde el poder se incita al odio?

¿Qué ocurre cuando las familias se desgarran?

Todas estas cuestiones no son baladíes en el momento actual y se van deduciendo poco a poco de esta historia, de sus personajes, que son arrastrados por un tsunami de odio y rencor, hábilmente conducido desde el poder que desembocó en una de las más grandes tragedias.

Pero la historia se despliega también por la España de la posguerra, también víctima de un parecido escenario.

De todas maneras, como suele ocurrir, no todo son sombras: un fondo luminoso, solidario, esperanzador recorre la obra porque, en momentos difíciles, siempre hay personas que responden con heroicidad, que se fortalecen ante las dificultades y que, a la larga, son ellas las que acaban con las pesadillas.

El mayor de los silencios, de José Vicente Mestre Chust, es una obra de grandísima actualidad, entretenida, excelentemente documentada, regada por una mirada humanista y comprensiva con nuestra condición.

 

 

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